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01 abril 2014

Brendan Rodgers o el espíritu de Guardiola en Anfield (03/06/2013)

Brendan Rodgers es uno de los entrenadores de moda. El ex del Swansea ha colocado al Liverpool en lo más alto de la tabla de la Premier League. Su proyecto requería tiempo y el paso de los meses ha dado la razón a los aficionados y dirigentes reds que tuvieron paciencia. En Junio de 2012, tras su fichaje por el Liverpool, publiqué el siguiente artículo en el Perarnau Magazine.



"Brendan Rodgers o el espíritu de Guardiola en Anfield"


Brendan Rodgers convirtió una circunstancia adversa (la lesión que le obligó a colgar las botas a sus 20 años) en una gran oportunidad para formarse como técnico. Desde sus inicios en los banquillos en las categorías inferiores del Reading tuvo claro su punto de partida: “Mi idea del fútbol está basada desde que era un entrenador joven en el modelo del Barcelona”. Así, textualmente, inició el norirlandés una charla reposada que mantuvimos el pasado mes de enero en su ordenado y pequeño despacho de las modestas instalaciones de entrenamiento del Swansea. Su devoción hacia la entidad culé le llevó durante una época a realizar cuatro visitas anuales a La Masia, sobre todo en la etapa de Frank Rijkaard, representante de la otra escuela que sustenta su filosofía futbolística: la holandesa.

Antes de dirigir a Swansea, Reading y Watford, completó su preparación como integrante del staff técnico de Mourinho en el Chelsea. “Aprendí de José muchas cosas sobre fútbol, mentalidad y psicología, pero tengo mi propia identidad. Me gusta ganar, aunque me gusta ganar bien, con un estilo”. Ese matiz explica su gran respeto por Pep Guardiola, al que califica como un entrenador fenomenal, pero recalcando que también cogió mucho de su amigo y ex jefe portugués.



NO SÓLO UN ENTRENADOR

En el Swansea, Rodgers ha cumplido el sueño de ser un manager de Premier, aunque haya sido en algunos aspectos con unas limitaciones impensables en un club de ese nivel. En los últimos dos años ha tenido que multiplicarse. Por ejemplo, entre sus numerosas funciones comomanager, planificaba con un mes de antelación los viajes del primer equipo. Además, se ha visto obligado a tirar de contactos para reforzar al equipo y realizar las tareas de scouting, donde apenas contaba con colaboradores. Pero no consideraba prioritario que la entidad galesa tuviera que crecer en este ámbito: “A veces, más es menos”. Estos detalles, a priori irrelevantes, ayudan a contextualizar su fichaje, arrojando luz a los motivos, aparte de los evidentes, que podrían haber empujado a Brendan a dar el sí a los dueños del Liverpool y posiblemente aceptar determinadas condiciones. El tiempo demostrará si en Anfield, como parece, no tendrá que dedicar tanta energía a tareas ajenas a las de un entrenador al uso. Incluso hasta puede venirle bien en un ambiente de tanta presión y exigencia como el que se va a encontrar.

Si le pides al norirlandés que defina brevemente su prototipo de equipo, te dirá tres conceptos: ofensivo, creativo y con disciplina táctica. En él, todo arranca de la premisa de controlar los partidos a partir de la posesión, sacando el balón jugado desde atrás, con paciencia y ensanchando el campo para utilizar la velocidad en las bandas, con el objetivo de llegar con bastante gente al área contraria. Sin olvidar que a sus jugadores les exige un ritmo elevado, tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva, en la cual considera primordial la agresividad y la presión alta, con un trabajo colectivo encaminado a recuperar cuanto antes la iniciativa. Porque está plenamente convencido de que la mejor defensa posible es tener el balón.

Sus entrenamientos, sesiones no muy largas pero sí intensas, se centran en ejercicios de posesión y posición, muchos en espacios reducidos, con la pretensión de incidir directamente en las señas de identidad que quiere para su equipo en los partidos. Aunque su foco de preocupación ilumina a sus propios jugadores, también analiza con detalle a los rivales, destinando el día anterior y las horas previas a cada encuentro para las sesiones de video y charlas técnicas.
Rodgers posee personalidad y carisma para liderar un vestuario, donde no renuncia a un trato relativamente cercano con los futbolistas, a los que respalda en público de manera firme, individual o colectiva, cuando la situación lo requiere. En el Swansea consiguió que el grupo, solidario dentro y fuera del campo, estuviera siempre por delante de cualquier nombre. Sin embargo, tal vez con un mayor número de egos en su plantilla encuentre más problemas si repite su práctica de utilizar un bloque reducido de habituales en las alineaciones. Asimismo, cabe destacar en esta línea que no siempre agota las sustituciones, apurando en bastantes ocasiones la entrada de jugadores de refresco.
El nuevo manager red’ es un profesional idóneo para darle un proyecto a medio-largo plazo con confianza plena por parte de los dirigentes para buscar el qué pero de la mano del cómo. Una de las incógnitas por despejar es si los dueños y el entorno de su nuevo club van a tener paciencia en caso de que los inicios no respondan a la enorme exigencia que requiere la historia del Liverpool. Otra, comprobar si el norirlandés amoldará en mayor o menor medida su sistema y filosofía de juego a la plantilla que tenga o si, como apunta la lógica, tratará de instaurar su sello, seguramente de un modo paulatino y siendo consciente de que no puede construir un equipo a imagen y semejanza del Swansea que ha modelado. Sea como sea, son nuevos alicientes para seguir de cerca al nuevo Liverpool de Brendan Rodgers y la Premier League 2012-13.



-Artículo publicado el 03/06/2012 en Magazine Perarnau

03 junio 2012

Perfil de Brendan Rodgers (nuevo manager del Liverpool)


+Colaboración con www.martiperarnau.com


 
Brendan Rodgers convirtió una circunstancia adversa (la lesión que le obligó a colgar las botas a sus 20 años) en una gran oportunidad para formarse como técnico. Desde sus inicios en los banquillos en las categorías inferiores del Reading tuvo claro su punto de partida: “Mi idea del fútbol está basada desde que era un entrenador joven en el modelo del Barcelona”. Así, textualmente, inició el norirlandés una charla reposada que mantuvimos el pasado mes de enero en su ordenado y pequeño despacho de las modestas instalaciones de entrenamiento del Swansea. Su devoción hacia la entidad culé le llevó durante una época a realizar cuatro visitas anuales a La Masia, sobre todo en la etapa de Frank Rijkaard, representante de la otra escuela que sustenta su filosofía futbolística: la holandesa.

Antes de dirigir a Swansea, Reading y Watford, completó su preparación como integrante del staff técnico de Mourinho en el Chelsea. “Aprendí de José muchas cosas sobre fútbol, mentalidad y psicología, pero tengo mi propia identidad. Me gusta ganar, aunque me gusta ganar bien, con un estilo”. Ese matiz explica su gran respeto por Pep Guardiola, al que califica como un entrenador fenomenal, pero recalcando que también cogió mucho de su amigo y ex jefe portugués.


NO SÓLO UN ENTRENADOR

En el Swansea, Rodgers ha cumplido el sueño de ser un manager de Premier, aunque haya sido en algunos aspectos con unas limitaciones impensables en un club de ese nivel. En los últimos dos años ha tenido que multiplicarse. Por ejemplo, entre sus numerosas funciones como manager, planificaba con un mes de antelación los viajes del primer equipo. Además, se ha visto obligado a tirar de contactos para reforzar al equipo y realizar las tareas de scouting, donde apenas contaba con colaboradores. Pero no consideraba prioritario que la entidad galesa tuviera que crecer en este ámbito: “A veces, más es menos”. Estos detalles, a priori irrelevantes, ayudan a contextualizar su fichaje, arrojando luz a los motivos, aparte de los evidentes, que podrían haber empujado a Brendan a dar el sí a los dueños del Liverpool y posiblemente aceptar determinadas condiciones. El tiempo demostrará si en Anfield, como parece, no tendrá que dedicar tanta energía a tareas ajenas a las de un entrenador al uso. Incluso hasta puede venirle bien en un ambiente de tanta presión y exigencia como el que se va a encontrar.


Si le pides al norirlandés que defina brevemente su prototipo de equipo, te dirá tres conceptos: ofensivo, creativo y con disciplina táctica. En él, todo arranca de la premisa de controlar los partidos a partir de la posesión, sacando el balón jugado desde atrás, con paciencia y ensanchando el campo para utilizar la velocidad en las bandas, con el objetivo de llegar con bastante gente al área contraria. Sin olvidar que a sus jugadores les exige un ritmo elevado, tanto en la faceta ofensiva como en la defensiva, en la cual considera primordial la agresividad y la presión alta, con un trabajo colectivo encaminado a recuperar cuanto antes la iniciativa. Porque está plenamente convencido de que la mejor defensa posible es tener el balón.

Sus entrenamientos, sesiones no muy largas pero sí intensas, se centran en ejercicios de posesión y posición, muchos en espacios reducidos, con la pretensión de incidir directamente en las señas de identidad que quiere para su equipo en los partidos. Aunque su foco de preocupación ilumina a sus propios jugadores, también analiza con detalle a los rivales, destinando el día anterior y las horas previas a cada encuentro para las sesiones de video y charlas técnicas.

Rodgers posee personalidad y carisma para liderar un vestuario, donde no renuncia a un trato relativamente cercano con los futbolistas, a los que respalda en público de manera firme, individual o colectiva, cuando la situación lo requiere. En el Swansea consiguió que el grupo, solidario dentro y fuera del campo, estuviera siempre por delante de cualquier nombre. Sin embargo, tal vez con un mayor número de egos en su plantilla encuentre más problemas si repite su práctica de utilizar un bloque reducido de habituales en las alineaciones. Asimismo, cabe destacar en esta línea que no siempre agota las sustituciones, apurando en bastantes ocasiones la entrada de jugadores de refresco.



El nuevo manager ‘red’ es un profesional idóneo para darle un proyecto a medio-largo plazo con confianza plena por parte de los dirigentes para buscar el qué pero de la mano del cómo. Una de las incógnitas por despejar es si los dueños y el entorno de su nuevo club van a tener paciencia en caso de que los inicios no respondan a la enorme exigencia que requiere la historia del Liverpool. Otra, comprobar si el norirlandés amoldará en mayor o menor medida su sistema y filosofía de juego a la plantilla que tenga o si, como apunta la lógica, tratará de instaurar su sello, seguramente de un modo paulatino y siendo consciente de que no puede construir un equipo a imagen y semejanza del Swansea que ha modelado. Sea como sea, son nuevos alicientes para seguir de cerca al nuevo Liverpool de Brendan Rodgers y la Premier League 2012-13.


-Fotos: Liverpool FC

03 junio 2011

El doble éxito del Swansea, del 'kick&rush' a la Premier

Cuando el Swansea pagó 54.000 euros en 2007 para que Roberto Martínez se convirtiese en su entrenador-jugador (conservó la licencia de futbolista aunque se centró en el banquillo), el de Balaguer se propuso un doble objetivo: cambiar la filosofía de juego del equipo a corto plazo y ascender a la Premier desde la League One (tercera categoría del fútbol inglés) a medio plazo, es decir en 3-4 campañas.


En la primera temporada completa del técnico español, la 2007-08, el Swansea subió a la Championship (segunda categoría) y con Roberto se soñó casi hasta el final de la 2008-09 con enlazar dos ascensos, pero el equipo se quedó a las puertas (8º a 6 puntos de los puestos de playoff). Aunque la marcha del entrenador español –al que la hinchada pasó de héroe a Judas- parecía ser el fin de un proyecto, con Paulo Sousa el club galés finalizó 7º en la 2009-10 a sólo 1 punto del sueño. Y así llegó Brendan Rodgers a apenas tres semanas del inicio de la campaña 2010-11 en la que debutó con derrota; en contra de las apuestas que situaban al Swansea como candidato al descenso, los ‘Cisnes’ finalizaron terceros y superaron los playoff para ser parte de la Premier justo en la cuarta temporada desde que Roberto fijó el utópico sueño de escalar dos categorías en ese período. El objetivo a medio plazo estaba conseguido (y en el tiempo marcado).


Tal vez el otro reto, el del corto plazo, tiene igual mérito. Los primeros pasos del Swansea en el tránsito del tradicional kick&rush británico (patea y corre) al passing game (juego de toque) supusieron críticas y abucheos de la afición del Swansea a Roberto Martínez y sus jugadores. A la gente le costó aceptar el cambio de filosofía de juego. Sin embargo, cuatro años y tres entrenadores después, ahora presumen de ser el equipo de las Islas con más pases completados (526 de media, frente a los 428 del Arsenal, segundo en este ránking y al que iguala en el 61% de media en la posesión). Incluso, son conscientes de que precisamente el ascenso ha llegado por ser diferentes sobre el césped, por apostar por un doble pivote (Britton-Allen) de pequeñitos ‘tikitakeros’ a cuyo alrededor se construye este apodado ‘Swanselona’ debido a la similitud de estilo con el conjunto culé.
Atrás va quedando el apodo anterior, ‘Spanish Swansea’, porque de los cuatro que iniciaron esta temporada, Rangel y Serrán acaban contrato y podrían cambiar de aires, Gorka Pintado volverá de una cesión y Orlandi no disputó muchos minutos; en el recuerdo se quedaron ya Jordi Gómez –que acompañó a Roberto al Wigan- y Bauzá, así como varios miembros del cuerpo técnico del proyecto original de aquel 2007.



Pero volvamos al presente. Toca tomar decisiones para afrontar con garantías el desembarco del primer equipo galés en la Premier desde su creación como tal en 1992. Brendan Rodgers tiene claro que volverán a ser ‘underdog’ (caballo perdedor) en las apuestas por segunda temporada consecutiva, aunque en categorías diferentes, y que nadie dude que se mantendrá el estilo que les ha llevado hasta aquí, incluso en escenarios como Old Trafford o Stamford Bridge. Un estilo con dos influencias claras: Rodgers, castellano parlante porque vivió en nuestro país, es admirador del Barcelona y Guardiola, pero también elogia a Mourinho, con el que coincidió en el organigrama técnico del Chelsea.



El técnico ya ha dicho que sería un error mantener la misma plantilla que logró el ascenso el pasado lunes en Wembley, donde se vengó de su exequipo, el Reading. Habrá que ver qué hace la entidad con los alrededor de 90 millones de libras obtenidas por el éxito (su presupuesto debe rondar los 5, lo cual da una idea de la repercusión económica del ascenso). Lo más necesario para seguir creciendo sería la construcción de una ciudad deportiva, puesto que los jugadores se duchan en un gimnasio junto a ciudadanos de Swansea.


Asimismo, Rodgers debe buscar futbolistas que encajen en el estilo y que incrementen el nivel de la plantilla. Sinclair –el héroe de la final del playoff- seguirá siendo un ‘Cisne’ tras estar cedido por el Chelsea. Una gran noticia, como lo sería para el equipo la renovación de tres piezas clave que finalizan su vinculación: De Vries, Pratley y el lateral derecho Ángel Rangel. Novias no le faltaran al español, un jugador con nivel Premier y destinado a tener esa oportunidad, como piensa el propio Roberto Martínez. Quién sabe si algún día sus caminos vuelven a juntarse.