Todos conocemos ese dicho que asegura que en la vida se puede cambiar de todo menos de colores futbolísticos. Pues hay excepciones, pocas posiblemente, aunque algunas no significaron para esos aficionados animar a otro equipo. Y es que los que seguían a la Juventus de Turín en sus primeros años de historia, cuando entonces no era tan ‘Vecchia’ la ‘Signora’, tuvieron que acostumbrarse a ver al equipo con otra camiseta.
La casaca original de la Juve era rosa, lo que significaba la burla de los jugadores o hinchas rivales y algo que provocó que los dirigentes del conjunto turinés se decidieran a cambiar ese tono por el rojo. Tal y como cuenta Enric González en el interesantísimo libro “Historias del calcio” (os lo recomiendo), los mandatarios se aprovecharon de la amistad con John Savage, un inglés residente en Turín, que según algunas versiones era un industrial textil simpatizante de la Juventus y que según Enric González era delantero del Nottingham Forest, para pedirle las nuevas camisetas.
Savage se lo encargó a su vez a un comerciante de Nottingham, quién, no se sabe si por descuido involuntario o debido a una estrategia de negocios, les remitió a los dirigentes italianos otras camisetas de las que parece ser no lograba deshacerse. Se trataba de la equitación blanquinegra del segundo equipo de la ciudad inglesa, el Notts County, conjunto que actualmente está situado en la mitad de la tabla de la League 2.
La casaca original de la Juve era rosa, lo que significaba la burla de los jugadores o hinchas rivales y algo que provocó que los dirigentes del conjunto turinés se decidieran a cambiar ese tono por el rojo. Tal y como cuenta Enric González en el interesantísimo libro “Historias del calcio” (os lo recomiendo), los mandatarios se aprovecharon de la amistad con John Savage, un inglés residente en Turín, que según algunas versiones era un industrial textil simpatizante de la Juventus y que según Enric González era delantero del Nottingham Forest, para pedirle las nuevas camisetas.
Savage se lo encargó a su vez a un comerciante de Nottingham, quién, no se sabe si por descuido involuntario o debido a una estrategia de negocios, les remitió a los dirigentes italianos otras camisetas de las que parece ser no lograba deshacerse. Se trataba de la equitación blanquinegra del segundo equipo de la ciudad inglesa, el Notts County, conjunto que actualmente está situado en la mitad de la tabla de la League 2.
En aquella época, no había ni tanto dinero ni tanta facilidad para hacer envíos, por lo que la ‘Vecchia Signora’ tuvo que aceptar su nueva vestimenta y los aficionados acostumbrarse a los nuevos tonos, sin cambiar de bando. Así se gestaron los colores de uno de los equipos más poderosos del planeta. Supongo que muchos conocéis la historia, pero no está de más recordarla de vez en cuando.
Fotos: Google