Se pueden leer y escuchar muchísimas cosas estos últimos días sobre la elección de la sede olímpica para la edición de 2016. Parece que todas las ciudades candidatas tienen sus pros y sus contras y en las últimas horas se disparan las quinielas y las apuestas. Sería grandioso que España vuelva a acoger este acontecimiento pero yo personalmente lo veo difícil, no porque la candidatura sea peor que las demás sino fundamentalmente por esa norma no escrita que se ha cumplido siempre: la rotación de continentes. Que Londres se impusiera para 2012 puede convertirse en una derrota doble para Madrid, la de entonces y tal vez la de mañana. Además, dicen que París está preparando un gran proyecto para 2020 y esto sería inviable si Madrid sale escogida, por lo que desde el país vecino pueden existir movimientos por su propio interés.
Por otro lado, la capital española ha mejorado en seguridad y en alojamientos, sin olvidar que es la que tiene más apoyo popular y que cuenta con el 77% de las instalaciones construidas, algo que no se tuvo en cuenta cuando Londres salió victoriosa con muy poca infraestructura culminada. En contra, aparece la maldita rotación de continentes que he citado. Tokio apela a su condición de una de las urbes más seguras del mundo para combatir la cercanía de Pekín, Rio al hecho de que Sudamérica nunca haya albergado unos Juegos para superar la falta de recursos que le ha hecho renunciar a acoger la Copa del Mundo de Natación, y en Chicago se confía en el efecto Obama para suplir el tener a un sector de la población y del ámbito empresarial en contra de albergar este acontecimiento.
Sobre este punto, me gustaría decir que me parecería lamentable que la presencia durante ¡cinco horas! en Copenhague del presidente estadounidense, por mucho poder e influencia que tenga ese cargo, pueda cambiar la decisión de voto de algún miembro del COI, después de tanta visita, tanto dossier estudiado y las presentaciones. Y lo extiendo a la presencia de otros personajes relevantes. Porque si se vota por méritos y no por intereses políticos ni por relaciones personales ni por leyes no escritas, Madrid parte en cabeza, junto a posiblemente Tokio. Veremos que ocurre mañana por la tarde.