Dijo en las últimas horas Eric Abidal que en el Barcelona hay muy buen ambiente en el vestuario pero que luego los jugadores no tienen prácticamente relación fuera del césped. El lateral francés estaba acostumbrado a que en el Lyon todos fueran una piña también fuera del entorno deportivo, y no critica pero sí le extraña que eso no suceda en el Barça, y yo creo que en casi ningún club de élite español.
No obstante, hay casos que dan la razón a los que creen vital crear un vínculo fuerte entre los jugadores que se extienda a sus círculos más cercanos: el Real Madrid fomentó esa unión entre las familias de la plantilla con una concentración en El Algarve previa a la pretemporada, la Selección Española cimentó el título de campeón de la Eurocopa en la camaradería entre los internacionales e incluso entre los familiares y amigos que acudieron a Austria y Suiza, y Pellegrini lleva varias temporadas promoviendo en el Villarreal acciones que favorezcan crear ese clima (el técnico chileno, por ejemplo, sorteó un coche a comienzos de temporada entre la plantilla; el agraciado, creo recordar, fue Nihat).
Está claro que los todos los futbolistas de un equipo no pueden ser amigos íntimos, al igual que no lo son todos los compañeros de cualquier lugar de trabajo, pero cuanto más buen rollo y cercanía haya, todo apunta a que se trabaja con mejor humor y los resultados finales de cualquier empresa resultan más positivos. ¿Creéis que es importante que haya un vínculo cercano entre algunas familias de los jugadores y entre muchos de ellos fuera del campo? ¿Es necesario fomentar reuniones, comidas o actos grupales?