Orgulloso e indignado. Así me sentía el sábado en las gradas del Bernabeu a las 21:50h cuando finalizó el partido. Si ya es difícil sacar algo en igualdad de condiciones en ese estadio, pues ya ni os cuento cuando hay un arbitraje tan beneficioso para el grande (no sólo en la jugada clave, sino en cada falta o saque de banda: ¡desesperante!). Esta semana no nos aburrirán con el Villarato, de hecho hoy el abanderado de esa campaña propagandística, el As, saca al jugador holandés de voleibol en portada para dar su tercera visión diferente y defender lo indefendible. Damos la lata nosotros ahora con que hay Van der Vaarato.
Ya no es sólo que hay manos clarísimas, sino que la falta previa que origina la ocasión no lo era. No me olvido tampoco que, al margen de las manos, Luis Morán se olvida de ir al rechace al lado de Van der Vaart en el primer tanto. Además, Juan Pablo y varios jugadores sportinguistas se ofuscan tanto en protestar las manos que en el córner siguiente están aún pensando en eso y se olvidan de defender en condiciones, permitiendo que Xabi Alonso cabecee cómodamente. Y con 2-1 hay un penalti sobre Diego Castro que en la otra área se hubiera señalado. Si no llega el 1-1 o el penalti permite el 2-2, el Sporting hubiera puntuado.

Hasta el famoso error, habíamos presenciado una primera parte insulsa, en la que el Sporting dio una lección defensiva (fue esencial el trabajo de presión de Barral y en ocasiones de De las Cuevas con Xabi Alonso en la salida del balón) pero no tuvo fe para hacer daño en ataque a un Real Madrid muy deprimente. En la segunda mitad, el equipo gijonés fue más incisivo pero el arreón merengue, con ayuda incluida, fue demasiado castigo para el mérito de ambas partes. Después tampoco hubo suerte en las ocasiones de De las Cuevas y Diego Castro.
Para los que no miramos al marcador para sacar conlusiones, el encuentro sportinguista fue muy positivo. Lo demuestran los silbidos del Bernabeu en la primera parte, o que Guti ya estuviera calentando a la media hora, o que el público celebrara la remontada como si fuera esa clasificación de Champions que en los últimos años no llega. Lo que no entenderé nunca es el confomismo de la afición madridista: les basta con ganar y, aunque el juego siga siendo malo, dejan de silbar en cuanto el resultado es favorable. Qué poco nivel de exigencia.
Los jugadores del Sporting con los que hablé al final del encuentro se iban tocados porque se habían merecido más. Pero tocados con rabia, y eso creo que les ayudará en próximos compromisos. Esto tiene que darles moral y fortalecer ese estilo de juego 'made in Preciado', que es igual en cualquier campo y ante cualquier rival. Barral vio puerta en un gran escenario (muy buena su celebración firmando en el césped), la defensa y la portería demostraron un alto nivel ante tanta estrella, Camacho se pareció al de la pasada campaña y esto ayuda a Rivera. Son notas positivas para el futuro inmediato. Mañana ya toca partido ante un Depor herido tras caer en casa.
-Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Garay, Sergio Ramos, Marcelo; Lass (Guti, m.46), Xabi Alonso, Granero (Gago, m.69); Van der Vaart (Raúl, m.73); Cristiano Ronaldo e Higuaín.
-Sporting: Juan Pablo; Lora, Botía, Gregory, Canella; Diego Camacho, Rivera; Luis Morán (Carmelo, m.70), De las Cuevas (Kike Mateo, 70), Diego Castro; y Barral (Bilic, m.73).
-Goles: 0-1, m.53: Barral. 1-1, m.54: Van der Vaart. 2-1, 56: Xabi Alonso. 3-1, m.68: Higuaín.