11 octubre 2013

El rol de Michu y la Selección


Tarde del domingo. El Swansea regresa a Gales en autobús desde Southampton. El equipo ha perdido, así que los casi 300 kilómetros de trayecto se hacen más largos. Michu, además, ha tenido que jugar el partido con un casco protector debido a la brecha sufrida en la cabeza en el partido de la Europa League. Entonces, en pleno viaje, algunos jugadores, incluído el propio Michu, empiezan a recibir llamadas y mensajes para comentarles que existe la posibilidad de que el ovetense supla al lesionado Villa en la lista de la Selección española. Minutos después se confirma la noticia y horas después Michu ya pasa la noche en la Ciudad del Fútbol de las Rozas antes de estrenarse como internacional.

Nadie puede discutir los méritos de Miguel Pérez Cuesta, con unos números goleadores reseñables en el Rayo Vallecano y en el Swansea, donde además demostró unos valiosos movimientos sin balón y una gran capacidad de sorpresa llegando desde segunda línea. Su dorsal y sus goles conducen al equívoco de pensar que es un nueve, aunque su preferencia es la de actuar por detrás del delantero centro y en esa posición es en la que se le puede ver habitualmente en su actual equipo. Ocasionalmente, Laudrup lo utiliza como referencia ofensiva. No obstante, como pudimos comprobar en la recta final de la pasada campaña (a raíz de la salida de Graham en el mercado invernal), su rendimiento goleadordisminuye a medida que tiene menos campo por delante y el contexto futbolístico sea menos favorable a que sorprenda con un movimiento inteligente y pocos toques. Porque Michu no es de los jugadores del Swansea que más entra en contacto con el balón y sus intervenciones suelen ser rápidas. Así, con pocos toques, suele marcar la mayoría de sus goles. Siempre tiene oportunidades y su porcentaje de acierto es muy alto.

Si los méritos de Michu son indiscutibles, otra cuestión que sí está en el aire es su rol en la Selección. Por su estilo de juego (comentado en el párrafo anterior) y por la cantidad de talentos que hay en esa posición, no parece probable que Del Bosque lo utilice como enganche o tercer centrocampista. Tendrá, por tanto, que ser (falso) nueve. Desde ahí, ofrecerá gol y buenos movimientos sin balón, estará siempre en el sitio adecuado en el momento adecuado cuando haya opciones de remate, hará paredes y toques de cara. Y sobre todo aportará hambre, fe ilimitada y trabajo. Es su oportunidad, la lleva esperando (y mereciendo) mucho tiempo, y quiere aprovecharla.


---Colaboración con "El Fútbol es Nuestro".

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