El Atlético de Madrid y el Sporting de Gijón siempre me han parecido clubes paralelos, no sólo debido a sus colores rojiblancos y sí más por sus habituales sufridas trayectorias, lastradas por mil problemas -incluso extradeportivos- y que padecen especialmente sus fieles aficiones. Estos últimos meses son calcados, si suponemos que lo que para unos es un puesto ‘Champions’ para otros es el ascenso a Primera. Son expertos en lo que en ciclismo se llama ‘hacer la goma’, aunque todo apunta a que se les escapará el triunfo en los últimos metros. Comparten miles de decisiones de los árbitros desfavorables, centenares de ocasiones clarísimas desperdiciadas y otros tantos goles tontos encajados, decenas de decepciones y poquísimos días de ensueño.
Como siempre hay excepciones que confirmen las reglas, en algún momento existieron por ejemplo dobletes en un bando así como subcampeonatos ligueros y coperos en el otro. No obstante, la actualidad le da con ambos la razón a Karina y aquello de lo de “cualquier tiempo pasado nos parece mejor”.
Momentos como los mencionados, nosotros –los seguidores de los dos clubes-, tenemos que masticarlos lentamente para saborearlos mejor y porque tendremos que alimentarnos de esos recuerdos un largo periodo, aquel que transcurre hasta revivirlos.
Casi cada temporada, nos engañan por momentos ilusionándonos por encima de lo normal dado que estamos acostumbrados a poco y aún pedimos menos. Les recompensamos demasiado a la mínima satisfacción que nos proporcionan y entonces, cuando todo parece un avance al glorioso pasado, resulta que asistimos a un (decepcionante) regreso al futuro.
Nos resignamos, nos levantamos, nos volvemos a autoengañar, los apoyamos ante la imposibilidad de cambiar nuestros colores. No obstante, uno alguna vez necesita un presente, no se puede estar constantemente sostenido por las memorias pasadas ni por las esperanzas futuras. Dicen que el fútbol es cuestión de ciclos, lástima que los nuestros sean tan largos en su versión mala y tan fugaces en la positiva.
No es fácil expresarlo todo con palabras. Yo lo he intentando. Ahora os toca a vosotros, colchoneros y sportinguistas, confirmad estas líneas.
"... alimentando el bicho que me come ... masticaré despacio cada instante ..."
PD: DESDE AQUÍ, NUESTRO ÁNIMO A QUINI
Fotos: Google













