Me gusta el fútbol, me encanta ganar, pero estoy totalmente en contra de las artimañas antideportivas para conseguir un triunfo sí o sí. Porque una cosa es que un jugador se vaya con el balón a la esquina a forzar un corner, que se tarden unos segundos más en sacar de puerta y acciones similares (son entendibles), y otra bien distinta así como criticable es aleccionar a los recogepelotas para que de forma exagerada se entretengan o sean veloces a la hora de hacer su función. Aquí podríamos incluir también lo de fingir penaltis, provocar expulsiones o ir a lesionar a un rival. En Inglaterra, todo esto es recriminado hasta por tu propia afición o tus propios compañeros.
Además, la mayoría de los recogepelotas son jóvenes futbolistas de la cantera de cada club. ¿Qué valores se les están enseñando si desde esas tempranas edades ya son partícipes de estas malas artes para obtener un triunfo, porque los tres puntos están por encima de todo? Los resultadistas me diréis que si no se gana, la gente no va al estadio, no se alcanzan los objetivos y se pierde dinero. Pues yo, sinceramente, me niego a creer que haya que recurrir a cualquier cosa para ganar. Viva el fútbol, viva el espíritu deportivo.
Además, la mayoría de los recogepelotas son jóvenes futbolistas de la cantera de cada club. ¿Qué valores se les están enseñando si desde esas tempranas edades ya son partícipes de estas malas artes para obtener un triunfo, porque los tres puntos están por encima de todo? Los resultadistas me diréis que si no se gana, la gente no va al estadio, no se alcanzan los objetivos y se pierde dinero. Pues yo, sinceramente, me niego a creer que haya que recurrir a cualquier cosa para ganar. Viva el fútbol, viva el espíritu deportivo.