Sé que la actualidad del día está en el Inter-Barcelona. Os adelanto que quiero hacer un post sobre el Santos, Robinho y Neymar. Pero hoy voy a contracorriente para hablaros de una noticia que se publicó hace unos días, la cual creo que ha pasado bastante desapercibida. Quienes hayáis leído o visto 'Invictus', entenderéis mejor el contexto histórico-social del apartheid sudáfricano. Porque es ahí donde tiene su origen esta historia. Bernard Fridman, ex atleta de ese país, recibió la pasada semana la medalla de plata que le correspondía por terminar segundo la 'Comrades Marathon de 1974, cuando, en pleno régimen del apartheid, sólo se permitía participar a los deportistas blancos.
-Os dejo la ampliación de la noticia de EFE vista en RPP:
La "Comrades Marathon" es la ultramaratón más exigente del mundo, en la que los atletas recorren los 89 kilómetros que separan las ciudades sudafricanas de Pietermaritzburg y Durban, y cuya primera edición se disputó en 1921, interrumpiéndose únicamente entre 1941 y 1945 por culpa de la Segunda Guerra Mundial. Fridman es lo que en Sudáfrica se conoce como un "coloured", una persona que ha nacido de padres de razas distintas, pues la mezcla de razas en el país del Arco Iris es uno de sus principales rasgos distintivos, pero que en todo caso no es blanco. Hasta 1975 sólo las personas de raza blanca podían participar en la carrera, aunque Fridman lo hizo en 1972 y quedó tercero."Decidió volver a correr en 1974; sin embargo, debido al hecho de que los corredores de color fueron excluidos de esta carrera, corrió de manera no oficial para protestar contra esta forma de discriminación", explicó al diario "Sowetan" el portavoz de la carrera, Graig Fray. Fridman completó los 89 kilómetros en un tiempo de 6:30.00, lo que le habría supuesto la medalla de plata, que el racismo le negó entonces y que ahora ha recuperado, en un símbolo más de integración racial de los muchos que se han repetido en los últimos años en Sudáfrica. Fridman también ha sido reconocido como uno de los "Forgotten Comrades" (Camaradas Olvidados), por mantenerse firme contra las leyes segregacionistas del "apartheid".
Hace un par de semanas, me enteré gracias a un comentario en mi blog del fallecimiento de Julián Bernal. Precisamente estos días hace un año que colgué un post dedicado a su meritoria trayectoria en el atletismo de veteranos. Semanas atrás de ese artículo me había emocionado conversando con él y con su hijo. Hoy quiero recordar aquel post en forma de homenaje. Julián Bernal, DEP.
27/03/09
Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Julián Bernal. Si ese nombre no os dice nada, os aseguro que a partir de hoy reconoceréis su mérito y entenderéis su apodo: "el Superabuelo del atletismo gallego". En las últimas semanas su historia ha aparecido en muchos medios, algo que me alegra porque su ejemplo merece espacio informativo.
Con 90 años, Julián sale todos los días a correr con su hijo Jesús, quién hace las funciones de entrenador. Horas antes de mi emotiva charla con ambos, Julián obtuvo el récord del mundo de 3.000 metros para mayores de 90 años (su tiempo, 19:59.60, rebajó tres minutos la anterior marca). Además, el mismo día fue récord de España de 400 metros y de Europa en 800m.
Casi todos los veteranos atletas contra los que compite nacieron dos décadas después que él, de ahí que no importe que algunos le superen en las carreras. Él confiesa que va a su ritmo, un ritmo más que elogiable a su edad, que no le impide pensar en futuras competiciones: en julio quiere participar en Finlandia en el Mundial de veteranos. Por cierto, que necesita patrocinadores para costearse los viajes.
Cuando lo fácil en la jubilación (y a cualquier edad) es la vida sedentaria, nuestro protagonista recomienda a la tercera edad que haga ejercicio, sea cual sea. Julián comenzó a practicar atletismo cuando enviudó a los 76 años. Los récords no son su única recompensa, ya que su hijo me comentaba orgulloso que su padre presenta analíticas y revisiones médicas perfectas desde que hace deporte.
Este Superabuelo me reconocía que dedica las mañanas a cocinar y las distintas tareas de la casa, mientras que por las tardes tocan las series de carreras junto a su hijo en las playas o los pinares de 'su' Galicia, a la que emigró hace muchos años. Ya no podrá cumplir su sueño de acudir a unos Juegos Olímpicos, pero con patrocinadores podrá seguir dando ejemplo en campeonatos de veteranos hasta que su cuerpo aguante.... y tiene pinta de que seguirá batiendo registros por un tiempo. Lo haga o no, ya tiene mi admiración, y desde hace bastantes semanas tenía este post como cuenta pendiente con su ejemplo.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Julián Bernal. Si ese nombre no os dice nada, os aseguro que a partir de hoy reconoceréis su mérito y entenderéis su apodo: "el superabuelo del atletismo gallego". En las últimas semanas su historia ha aparecido en muchos medios, algo que me alegra porque su ejemplo merece espacio informativo.
Con 90 años, Julián sale todos los días a correr con su hijo Jesús, quién hace las funciones de entrenador. Horas antes de mi emotiva charla con ambos, Julián obtuvo el récord del mundo de 3.000 metros para mayores de 90 años (su tiempo, 19:59.60, rebajó tres minutos la anterior marca). Además, el mismo día fue récord de España de 400 metros y de Europa en 800m.
Casi todos los veteranos atletas contra los que compite nacieron dos décadas después que él, de ahí que no importe que algunos le superen en las carreras. Él confiesa que va a su ritmo, un ritmo más que elogiable a su edad, que no le impide pensar en futuras competiciones: en julio quiere participar en Finlandia en el Mundial de veteranos. Por cierto, que necesita patrocinadores para costearse los viajes.
Cuando lo fácil en la jubilación (y a cualquier edad) es la vida sedentaria, nuestro protagonista recomienda a la tercera edad que haga ejercicio, sea cual sea. Julián comenzó a practicar atletismo cuando enviudó a los 76 años. Los récords no son su única recompensa, ya que su hijo me comentaba orgulloso que su padre presenta analíticas y revisiones médicas perfectas desde que hace deporte.
Este superabuelo me reconocía que dedica las mañanas a cocinar y las distintas tareas de la casa, mientras que por las tardes tocan las series de carreras junto a su hijo en las playas o los pinares de 'su' Galicia, a la que emigró hace muchos años. Ya no podrá cumplir su sueño de acudir a unos Juegos Olímpicos, pero con patrocinadores podrá seguir dando ejemplo en campeonatos de veteranos hasta que su cuerpo aguante.... y tiene pinta de que seguirá batiendo registros por un tiempo. Lo haga o no, ya tiene mi admiración, y desde hace bastantes semanas tenía este post como cuenta pendiente con su ejemplo.